Álvaro Rey Mora nació en Medellín, Colombia, y a sus 51 años fue elegido como el mejor gerente de hotel de lujo del planeta, distinción que recibe al mando del hotel Intercontinental Park Lane de Londres. La fascinación de Álvaro por los hoteles comenzó en su niñez cuando su padre convenció al gerente del hotel Capilla del Mar, en Cartagena, para que le diera un recorrido al interior del hotel de manera que pudiera conocer lo que los clientes no veían.

Desde 1.984 comenzó a trabajar en la cadena de hoteles Inter, en Medellín, como subgerente de alimentos y bebidas. Su extensa trayectoria incluye ciudades como Cali, Maracaibo, Sao Paulo, Buenos Aires, Sidney y Ammán (Jordania), sin haberse quedado más de 6 años en ninguna de ellas.

Casi 30 años después de iniciar su carrera hotelera, Álvaro Rey se ha convertido en el mejor gerente de hotel de lujo del mundo, tras recibir un trofeo en París por parte de Worldwide Hospitality Awards.

Álvaro dice que le gusta llegar temprano al trabajo y antes de que se termine el turno de la noche para saludar uno a uno a los empleados que se encuentra en el camino, intercambiando comentarios casuales, con preguntas sobre las novedades de la noche que termina, detalles importantes del turno del día o cuestiones personales.

Álvaro también acostumbra de su puño y letra escribir una nota para los huéspedes de alto perfil, procurando que cada cliente sea tratado de una manera diferencial.

Algunas Curiosidades en la carrera de Álvaro:

  • En 1.992, siendo gerente del Intercontinental de Ammán, Jordania, la casa real le encargó la organización del cumpleaños 40 del rey Abdalá II. Se llevó a cabo en medio del desierto, con campamentos para alojar a los invitados. La fiesta duró varios días e incluyó una carrera de 50 globos, que fueron traídos con sus pilotos desde todas partes del mundo. Cada mañana un helicóptero aterrizaba para llevarles los periódicos preferidos a los invitados.
  • Álvaro Rey hizo buenas amistades con Pelé durante su paso por Sao Paulo, donde sus hijos compartieron equipos de fútbol. En Buenos Aires, el paisa se ganó la confianza de Maradona, con quien iba al estadio a ver al Boca.