¿Qué tal sería aterrizar en otro continente por equivocación? Parece imposible pero no faltan los viajeros que por descuido pueden llevarse semejante susto. Eso fue lo que le sucedió a una pareja que intentaba volar de Los Angeles a Dakar (Senegal) en Africa y fue a parar a Dhaka (Bangladesh) en Asia, a más de 11.000 kilómetros de su destino original. ¿Cómo pudo suceder algo tan extraño?

La pareja se dirigía a Africa invitada por un amigo, pero una confusión con tres simples letras fue la causa de semejante pesadilla: el código para el aeropuerto de Dakar, capital de Senegal es DKR, y el de Dhaka, capital de Bangladesh es DAC.

La pareja hizo la reservación para volar de Los Angeles a Dakar, haciendo escala en Estambul. El precio de los tiquetes fue de $2.700 dólares, comprados con Turkish Airlines, y mostraban el itinerario como LAX-IST-DAC; y aunque la pareja está acostumbrada a viajar, nunca habían estado en Senegal ni en Bangladesh… y tampoco tenían idea de que DAC era el código para Dhaka (y no Dakar).

En la primera etapa del viaje no hubo problemas (ni sospechas de que algo estaba mal). Llegaron a Estambul y esperaron cuatro horas en el aeropuerto turco antes de subir al próximo avión para la segunda parte de la travesía. Se acomodaron en sus asientos y escucharon la voz de la azafata: “Cuando dijo que íbamos rumbo a Dhaka, creímos que era la forma en que se pronunciaba ‘Dakar’ con el acento de Turquía”, recuerda la pareja. Y se quedaron dormidos.

Pero la pesadilla comenzó cuando se despertaron, varias horas después, y vieron la pantalla con el mapa que muestra la ubicación del avión: estaban sobrevolando el Medio Oriente. Fue entonces que Sandy y su esposo miraron a su alrededor y se dieron cuenta de que nadie parecía africano: el avión estaba lleno de asiáticos.

Cuando aterrizaron en Bangladesh tardaron casi 12 horas para que Turkish Airlines los regresara a Estambul, donde tomaron un avión para volar otras 6 horas hasta Dakar. El equipaje llegó a Senegal dos días después, pero este parece un detalle trivial comparado con la trágica travesía.

De regreso en Los Ángeles, y después de cuatro meses llamando por teléfono todos los viernes a la aerolínea turca, la pareja recibió respuesta a su solicitud de compensación por las molestias representadas. Una directiva de Turkish Airlines reconoció que la compañía emitió los tiquetes con el código del aeropuerto equivocado, y para reparar el error regaló a la pareja dos tiquetes en clase económica para cualquier destino a donde vuele la aerolínea.
Aunque la pesadilla tuvo un final bastante feliz, antes de hacer la reservación del próximo viaje, Sandy y su esposo se están volviendo expertos en los códigos de aeropuertos.

¿Qué tal semejante historia? una de las grandes curiosidades en materia de viajes.